lunes, 5 de octubre de 2015

nadie pesca en tragapez


me dio la nostalgia del 2010

domingo, 23 de agosto de 2015

sábado, 2 de mayo de 2015

viernes, 27 de marzo de 2015

LICÚA LA PECERA


Multitudes continúan justificando matar. Apelan a que los grandes hitos de la historia se han cultivado sobre cadáveres regados con sangre. Según lo visto, el experimento humanidad debe atravesar milenios cargando dolorosas tendencias autodestructivas. Por la razón carente de corazón, o la fuerza desprovista de raciocinio, los poderosos han acaparado el derecho a decidir a quienes dar muerte. Dirán que así es la ley natural, el más fuerte se alimenta del más débil y eso desemboca en el darwinismo aplicado al capital económico. El fundamento de quienes buscamos el retorno al armonioso equilibrio con la naturaleza se basa en un respeto hacia todas las formas de vida, absolutamente opuesto a la esclavitud y masacre derivadas de la industria alimenticia y la traducción de las cosas a un valor monetario. Matar. Da lo mismo después de un rato, el karma se encarga del resto. Qué es el tiempo de una vida humana ante los eones estelares. Civilizaciones se equiparan a castillos de arena al borde del mar. Quizás en algunas cuántas vidas más miremos este teatro y riamos. O quizás no, tal vez nos de lata. La trémula certidumbre de una evolución álmica animando la carne se remonta a la primera ley de la termodinámica, como recordara Cortázar en algún rincón de Rayuela al mencionar que el viejo dualismo se ha agrietado ante la evidencia de una común reducción de la materia y el espíritu a nociones de energía. Toda forma ha surgido de lo sin forma, y en cuanto forma viviente, busca perpetuarse, hasta superar la rueda de muertes y renacimientos o las ataduras fenoménicas. Conectar la esencia inmortal exige trascender lo condicionado. Ciertamente dicho ideal se topa con el llamado Mundo Real, entramado intelectual que, en el caso chileno, hemos construido en nuestra breve historia a costa de imitar —y más encima, mal– sistemas importados, aplastando de paso las hermosas culturas preexistentes. En el clásico de alquimia china, El secreto de la Flor de Oro, junto a Richard Wilhelm, Carl Jung se encarga de indicar que la posibilidad de incluir a nuestro pensamiento occidental el saber de oriente no implica abandonar nuestra tradición más directa, sino replantearla sanando todos sus vicios y neurosis. En nuestro caso como chilenos y americanos del sur nuestro deber es rescatar los ideales cósmicos de quienes con dignidad y valor alguna vez poblaron estas geografías. Una cosa es templar las necesidades como lo hacen los animales y las tribus conectadas a la madre Tierra tomando sólo lo justo con amor y respeto, otra es el despilfarro acaparador que compite impulsivo por el mayor beneficio sin reparar en nada más. Y entonces van los extremistas veganos condenando y odiando al ser humano que mantiene por tradición e inercia sus costumbres primitivas. Anhelando el empate la agresión se retroalimenta: matar a los que asesinan, calmar con sangre la sed de venganza. En el proceso de erradicar la violencia, podemos delegarla al plano de la representación, donde todo es válido. Si le dejamos al arte esa función contemplamos el fenómeno por sobre la dualidad bien/mal. Por otro lado, como dijera Michel Haneke, debido a lo limitado de nuestro horizonte experiencial, a quienes nos controlan les resulta sencillo enseñar una representación mediática en lugar de la realidad, un sucedáneo pobre y triste, contrario al arte. Cada cierto tiempo emiten reportajes acerca de lo violentos que son algunos dibujos animados y sus temibles efectos psicológicos en los niños, después de haber refrescado a los pobrecitos mortales con su dosis diaria de noticias inútiles. Más allá de si están inspirados en bombas nucleares, deidades guerreras o distopías cyberpunks, muchas animaciones, comics y videojuegos plantean valores de resistencia y liberación muy superiores a los que promocionan políticos mafiosos, falsos profetas ‘new age’ y logias discretas putrefactas. El dictamen oficial busca aniquilar nuestra intuición, el hemisferio cerebral derecho para los más científicos, el lado Yin, receptivo y femenino, ese vendaval caótico que nos ha tomado tanto comprender. ¿A alguien le suena la agonía del patriarcado? A medida que las distintas opresiones históricas condicionadas por la ‘dominación del hombre por el hombre’ se van disolviendo sistemáticamente,  se orquestan nuevas y más eficaces formas de dominación. Cuando muera el ego, quedará el traro libre para su vuelo.

  Yo no sé cómo no me enseñaron alguna cosa similar en el colegio, un cura pateaba un cachorro, el resto no convencía a nadie salvo a su fiel rebaño. Lo único que conseguían los salesianos eran estudiantes ateos que ya no querían oír hablar de Jesús o palomas mágicas y esas cosas ante las atrocidades de la Iglesia. Contemplado sin la presión de un modo impuesto de lectura, la Biblia es un libro repleto de sabiduría codificada. Pero no es tiempo de culpar a terceros ante la posibilidad de autoeducarnos e invertir la situación con la práctica y el ejemplo, construir nuestra copia feliz del Edén, ser nosotros el gobierno, penetrar el supraconsciente que forjará la expansión de los límites de la consciencia hacia su siguiente nivel pues ya es hora de ir más allá, y no es por caer en fanatismos dogmáticos, pero nos vendría bien revisar la sabiduría de los clásicos espirituales de oriente como el Dhammapada, el Bhagavad Gita, el Bardo Thodol o el Tao Te King, son un verdadero azote al ego. En su libro Filosofías del Underground, Luis Racionero incluye algunas de estas tradiciones junto al Yoga y el Zen sumados al chamanismo de Carlos Castaneda como sistemas que cuestionan el monopolio del racionalismo. Eckhart Tolle también expone discursos bastante esclarecedores acerca de la naturaleza del ego y del renacimiento espiritual que vivimos como consecuencia de la superación del peak de la noche oscura.Por cierto, en Chile está repleto personajes que han sabido guardar la magia de nuestras raíces al igual que nuestras abuelas míticas. No sé muy bien cuál es la idea de insistir tanto en un afán redentor, cada cual va a su vibración y cree lo que más le acomoda. Purgando las sombras psíquicas y develando los misterios físicos, tesis y antítesis aceleran su síntesis, las máximas herméticas y místicas coinciden con los avances de la ciencia en una brutal coincidentia oppositorum tecnológica y mágica. Desde las antípodas terrestres, el Tzolkin Maya y el I Ching de la China se complementan de forma cabal. Todo esto suena muy loco, pero es más loca la gran mentira entramada por la sociedad, los sueños colectivos la condenan como una pesadilla retro, desmoronándose en cada intersticio. Es tan absurdo en verdad, no tiene mucho sentido seguir. Por cierto también leo el Tarot, el I Ching, Los San Signos del artista esotérico Xul Solar y El Juego de los Animales de Poder de la chamana urbana Karina Malpica a un precio imbatible.

sábado, 17 de enero de 2015